Costumbres culturales del Camino

Cosas típicas que se van a encontrar a las que no están acostumbrados.



Si es tu primera visita a Galicia y vienes de un país extranjero hay muchas cosas que te pueden llamar la atención. Si ya has visitado España alguna vez, te darás cuenta de que Galicia no tienen nada que ver con el resto de España.


España es un país muy diferente de norte a sur y de este a oeste. No es un país muy grande de tamaño, es un poco más pequeño que el estado de Texas. Pero es un país lleno de historia por el que, a lo largo de los años, han pasado muchos pueblos conquistadores, y esas herencias son las que hace que sea un país con tanta diversidad cultural. Desde los romanos, los árabes y hasta los visigodos han ido poblando todos los rincones de España y lo han hecho un país muy interesante culturalmente.



Paisajísticamente contiene una biodiversidad impresionante, con zonas de bosques, planicies y montañas. Posee zonas más desérticas que contrastan con litorales costeros como los que deja el mar Mediterráneo a su paso por Cataluña o las zonas escarpadas de las playas heladas de la costa de A Morte o Cabo de Finisterre, “el fin del mundo”, como le llaman.

Cada rincón del país es realmente digno de visitar, ya que su naturaleza y su herencia histórica son increíbles, vayas donde vayas.


¿Qué es lo que hace a Galicia diferente del resto de España?

Empecemos porque a Galicia se le llama “la Irlanda española” y eso sucede porque sus montañas siempre verdes, y su clima húmedo, te hace recordar a la isla irlandesa.

También su herencia cultural procedente de los celtas, antiguos pobladores que llegan a Galicia sobre el siglo VI a. de C. desde el norte de Europa.

Los pueblos que habitaban Galicia antes de que llegaran los romanos eran los celtíberos (celtas de la Península Ibérica) procedentes del norte de Europa y, tanto algunas de las tradiciones como los símbolos, hoy en día todavía se conservan.


Vamos a ver qué es lo que te vas a encontrar cuando empieces a caminar.

Tal vez praderas verdes llenas de vacas y a veces caballos, depende de las temporadas. Bosques de castaños, robles y eucaliptos y valles nublados que dan un encanto singular a las mañanas. Los caminos, cada vez más restaurados, suelen ser de empedrado, mayoritariamente antiguas calzadas romanas que durante años se han seguido utilizando y de ahí su perfecta conservación. También te puedes encontrar algún camino mejor o peor conservados de tierra, dependiendo de las lluvias que haya habido en el invierno. Te encontrarás con impresionantes puentes romanos con siglos de historia, como el de Rivadixo de Abaixo, o con algún que otro puente sobre un riachuelo hecho con materiales que tal vez te sorprendan: somieres de camas viejas, piezas de coches o puertas. ¡En Galicia no se tira nada, todo se recicla!


Otra de las cosas que te transportan cuando vas caminando por los bosques gallegos es la sensación de que va a salir un duende a recibirte en cualquier momento.

La realidad es que nunca he visto un nomo en el Camino, pero sí me he encontrado un montón de lugareños, la mayoría de mas de 70 años, que siguen haciendo lo que han hecho toda su vida, cultivar el campo con tanto arte que parece magia.




Galicia es una de las provincias de España menos desarrollada o que más ha tardado en desarrollarse. Debido a su orografía de montañas espesas las carreteras llegaron a Galicia más tarde que al resto del país, quedando un poco atrapada en el tiempo y con una industria basada en la agricultura. Con lo cual es muy fácil caminar por zonas rurales en donde los dueños de las casas, generalmente mayores ya que los jóvenes optan por irse a las ciudades a realizar sus estudios y nunca más regresan, siguen cuidando del ganado y de sus huertos que normalmente son una extensión de sus jardines. Son poblaciones rurales que parecen congeladas en el tiempo, ofreciendo la sensación de que están incomunicadas o de que son poco accesibles, aunque cada día por delante de sus casas pasan más de 1.000 caminantes procedentes del todo el mundo en su peregrinación a Santiago.


La gente, por lo general, es muy amable. Recuerda que España ha sido y es un país católico, con lo cual, el hecho de hacer el peregrinaje a Santiago es algo que los gallegos, y más en las zonas rurales, respetan y valoran. La peregrinación jacobea, para los católicos, es algo que creen que se debería hacer por lo menos una vez en la vida. Con lo cual, los peregrinos siempre son bienvenidos, vengan de donde vengan. Es muy probable que, mientras vayas caminando, te saluden diciéndote “buen camino” o “cuando llegues a Santiago dale un abrazo al santo de mi parte”.


Los lugareños por lo general son muy amables y les gusta que disfrutes de su tierra. Si logras entablar conversación con alguno de ellos quizá te pregunten de dónde vienes o te ayuden si te ven perdido. Hay un gran número de inmigrantes gallegos en América y quizás te sorprendan contándote la cantidad de parientes que tienen por el mundo: Argentina, Brasil e, incluso, Estados Unidos.


Otra de las cosas que hace irresistible a Galicia es su gastronomía, que va de la tierra y del mar a la mesa. En la mayor parte de los lugares veras que casi todo se cultiva localmente y ser sirve siempre fresco. Verás huertos llenos de berzas, un vegetal que se cultiva tanto en verano como en invierno y con el que se cocina el famoso caldo gallego. También podrás deleitarte con las ensaladas frescas de lechuga y tomate recién recogidos de la huerta o la variedad de frutas de temporada.


Podrás probar la famosa empanada gallega que, en cada casa, incluso teniendo los mismos ingredientes, sabrá de distinta manera. Es un plato típico en Galicia de origen muy humilde y muy antiguo, ya que el mismo Maestro Mateo plasmó en su obra del Pórtico de la Gloria en la Catedral de Santiago. Cuando llegues allí, recuerda mirar las esculturas superiores del arco derecho del Pórtico, verás a unos penitentes en el intento de comerse una deliciosa empanada.

Las carnes de ternera y los embutidos de cerdo son totalmente recomendables.

La ternera gallega es una de las más famosas en España por su calidad y por su frescura, viniendo de animales que se crían al aire libre. Y del pollo ni hablamos porque en Galicia te darás cuenta que campa a sus anchas por la mayoría de los pueblos.


Y, cómo no, tengo que mencionarte las costas gallegas, con el mejor pescado y marisco del país, de donde sale el famoso pulpo gallego, uno de los platos estrella dentro de la cocina gallega. Condimentado simplemente con sal, pimentón y aceite de oliva, es un plato sencillo, natural y delicioso. Todo ello será todavía más sabroso si lo acompañas de vinos de la tierra, desde las rías Baixas, por donde pasa el Camino Portugués, hasta los caldos del la Rivera del Miño, en el Camino Francés. Son vinos frescos y afrutados que te quitarán todos los dolores después de un día de peregrinaje por el Camino de Santiago.



Ria es guía turística y compañera de aventuras africanas, en África del Este. Además es guía en https://www.elcaminotours.com/ donde te acompañará a descubrir la magia del Camino de Santiago. Puedes seguirla en ig en @elcaminotours y @ria_hap

Si no has hecho nunca el Camino y te los estás pensado... no lo dudes más, Ria es tu guía!

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