Cruzando China en autostop ...

Actualizado: oct 6


... una locura muy divertida!


Cuando alguien me pregunta y cuento que viví en China, es curioso como casi todo el mundo parece tener una opinión sobre el país. No me ocurre con otros destinos. Será por su magnitud de territorio y de historias, rumores, prejuicios y habladurias que yo, quizás, también tenía. Si os digo la verdad, nunca me había llamado la atención viajar allí pero una causalidad o casualidad de la vida hizo que acabara viviendo en un pueblo en el sur del país, escalando con amig@s que aún conservo y viviendo una etapa muy feliz de mi vida.


El surrealismo que viví en China es una de las experiencias más fascinantes que ofrece el país. Disfruto de los momentos en los que no entiendes lo que está pasando pero sigues intentando en tu cabeza entenderlo, hasta que finalmente te relajas y aceptas que no va a pasar o si y que es mejor reírte de la situación y tomártelo todo con paciencia y filosofía.


Muchos son los motivos por los que viajar en autostop es mágico. Aceptar la incertidumbre, conocer gente nueva cada día, comunicarse más allá de los idiomas, llegar a lugares que nunca hubieras puesto al diseñar una ruta... Viajar en autostop es un ejercicio de lanzarse al vacío y confiar!


Antes de emprender la aventura, me senté con Zane, un amigo chino, para explicarle el plan y "testear" si él, que era una persona con amigos de diferentes partes del mundo y contacto con el mundo exterior, entendía lo que era el autostop.

Al principio no lo entendió. Hicieron falta dibujos, vídeos y demás artes visuales hasta que finalmente conseguimos que nos ayudara a escribir una carta en mandarín para que todo el que nos recogiera entendiera que hacían cuatro occidentales parando coches y camiones en medio de la nada.



Después de una año viviendo en Yangshuo, decidí hacer un viaje en autostop por China a modo de despedida del país. Así que empaqueté lo indispensable, nos despedimos del pueblo que fue mi hogar y de gente que sentía como mi familia y salimos rumbo a Beijing.




Quién me iba a decir que la despedida se convertiría en un sin fín de anécdotas, personas, paisajes y 2000 kms de carreteras haciendo autostop por China!


En general, es fácil obtener un "ride" de personas que sienten curiosidad por extranjeros y quieren hablar contigo (o intentarlo) o compartir una comida en algún lugar aunque no sea habitual hacer autostop en China por varios motivos.


Hacer autoestop es una excelente manera de conocer a la población local. Algunas personas sólo podían llevarnos unos kilómetros, mientras que otras nos llevaron en coche durante varias horas, pero todos tenían una curiosidad: querían escuchar nuestras historias (gracias google translator por ayudarnos) y compartir unas buenas risas.

En nuestro segundo día de autostop, por ejemplo, tomamos siete vehículos para cubrir una distancia de 200 kilómetros.



La amabilidad de la gente siempre nos devuelve fe en la humanidad.


Durante nuestro viaje, nos recogieron un camionero de carbón, una familia de Inner Mongolia en una minivan y un tipo en una motocicleta que nos llevó uno a uno a su casa a comer pollo asado porque estaba entusiasmado porque probaramos su comida. Incluso un día, todavía no entedemos cómo, acabamos en una universidad comiendo con todo el rectorado y paseando por el campus con el decano mientras él presumía de "amigos extranjeros" con sus alumnos y profesorado.



Muchos de los lugares en los que nos dejaron al azar, probablemente nunca los hubiéramos conocido, más allá de una rápida "visita visual" desde la ventana de un autobús o un tren.


Normalmente cuando alguien paraba su coche en la carretera, al no entender muy bien qué nos pasaba y porqué estábamos haciendo lo que hacíamos; lo primero que les pasa por la cabeza es que nos habían robado, qué necesitamos ayuda o que nos hemos quedado sin dinero.

He conocido gente que, desafortunadamente, abusa de este malentendido y se aprovecha de la situación.

Creo que la idea de hacer dedo, más allá de abaratar costes, va vinculada al slow traveling y a viajar por tierra. Es una forma de disfrutar del camino y no del destino porque viajando a dedo es casi lo de menos. Nos encontramos en repetidas ocasiones teniendo que convencer a alguien para que no nos comprara el billete de autobús que lo que queríamos realmente era viajar con él/ella.


Volviendo a la aventura, os podéis encontrar de todo. Incluso hubo un tramo que hicimos con unos policías muy majos. Prejuicios fuera, aprendimos mucho con ellos. Cómo funciona la policía de cada provincia, cómo aplican las diferentes leyes; nos contaron también anécdotas de cosillas que habían pasado a extranjeros para ponernos un poco el miedo en el cuerpo y reírse de nuestras caras.


Si os preguntáis si China es un país fácil para hacer autoestop, os diría rotundamente que sí.

En ningún momento me sentí insegura. También es cierto que iba con colegas igual de punkis que yo y nos adaptamos con facilidad a lo que pueda surgir. Bienvenida incertidumbre! Dormíamos dónde podíamos, desde edificios abandonados o inacabados hasta en bosques o cualquier lugar donde poner la tienda donde no nos pudiera atropellar un coche.



Al final hablar de viajes a dedo tendréis mil blogs y tampoco pretendo daros la clave para hacer lo mismo que hice yo por China, porque no la hay. Cada viaje es una experiencia y, haciendo autoestop, tu aventura se regirá por quién te recoja, lo que llegues a compartir durante los diferentes trayectos, los lugares en los que te dejen, lo que tarden en recogerte, los tramos andando, las personas con las que te cruces mientras esperas, la comida que encuentres en los diferentes puntos del recorrido, los paisajes variopintos que descubras...


En Hitchwiki, por ejemplo, podéis ver sobre el mapa los mejores y peores sitios para esperar, y comentarios de la gente que ya estuvo allí. Yo he usado mucho Hitchwiki por Europa o Estados Unidos y alguna vez en Tailandia pero nunca la utilicé en China, no lo necesité. Tampoco os dejéis llevar por todo lo que se dice. Lo dicho, cada viaje es un mundo, se pueden tener suertes muy diferentes.


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