Desde Rusia con amor

Rusia es conocida en el mundo como un país gigante y misterioso pero a pesar de su increíble extensión, el flujo principal de turistas se acumula en dos ciudades: Moscú y San Petersburgo. Sin intención de restar importancia a estas dos ciudades, especialmente a mi amado San Petersburgo, en el que vivo, me gustaría señalar que hay muchos más lugares hermosos e interesantes.


Aquí hay un dicho que dice "Rusia comienza después de Moscú". Esta frase se refiere, en primer lugar, a la prosperidad, y, en segundo lugar, a todos aquellos lugares que vale la pena visitar al venir a Rusia. De hecho, estas dos ciudades concentran la mayor circulación económica del país pero no siempre fue así.

En la Edad Media, el sistema fluvial de la parte occidental de la actual Rusia era la principal ruta comercial y gracias a ésta nacieron las ciudades medievales. Una de esas ciudades es Veliky Nóvgorod (o Nóvgorod el Grande), de la que hablaré hoy, donde se encuentra en el río Vóljov y cuya historia es única. (Por cierto, hay otra ciudad que se llama Nizhny Nóvgorod con la que Veliky Nóvgorod no debe confundirse.)



Se formó como ciudad dentro de la Rus de Kiev y se separó como república independiente durante varios siglos del XVII al XV. Sí, sí, fue una república donde gobernó el "Veche", un grupo de boyardos que aunque oficialmente eran señores feudales recibían sus ingresos mayoritariamente del comercio, y también de la tierra pero menos, en el vasto territorio del Norte de la Rusia actual y Suecia.

Es difícil decir que esta república fue una república como la entenderíamos ahora porque la gente del pueblo no tenía ningún derecho de voto. Aunque los príncipes en Nóvgorod permanecieron siempre, su estatus durante este período fue muy reducido y no tenían derecho a poseer tierras. Otro hecho interesante es que, mientras que las tierras rusas dependían de los mongoles-tártaros durante varios siglos, y muchas ciudades fueron saqueadas y destruidas, Nóvgorod permaneció intacta y, por lo tanto, muchos monumentos culturales están bien conservados hasta hoy.


He tenido la oportunidad de visitar Nóvgorod en dos ocasiones, una en verano y otra para celebrar allí este Año Nuevo 2020 y aunque era invierno no había mucha nieve este año.

A pesar de no estar muy lejos de San Petersburgo, el clima allí es un poco más cálido y hay más días soleados al año. En verano también se puede notar que incluso la vegetación es algo diferente.

La forma más fácil de llegar allí es tomando la llamada "Lástochka" o golondrina. Las "Lástochkas" son trenes bastante cómodos y rápidos con asientos.

Desde San Petersburgo a Veliky Nóvgorod salen desde la estación de tren de Moscú, que en ruso se llama Moskóvsky vokzal. El tren tarda aproximadamente 3 horas y sale 2 veces al día. Así que para llegar a Nóvgorod por el día, es necesario llegar a la estación en San Petersburgo a las 7 de la mañana y, debido al hecho de que el metro abre a las 6.30, existe cierto riesgo de llegar tarde. Pero, por supuesto, también se puede llegar a la estación en taxi. En sí, Nóvgorod es una ciudad pequeña y toda su belleza se puede ver simplemente caminando a pie. La ciudad tiene dos centros de atracción principales: el Kremlin de Nóvgorod, una fortaleza masiva rodeada por un foso y el Patio de Yaroslav. El Kremlin es un lugar más antiguo y pertenece a la era de los príncipes, y el patio de Yaroslav a la era de «Veche».



Las dos veces que visité esta población miraba las iglesias y campanarios y pensaba que incluso para la población actual de Novgorod, el número de iglesias por metro cuadrado es excesivo. ¿Los novgorodianos que vivían allí en la edad Media y que eran menos en ese momento carecían de un par de iglesias? En relación con otras ciudades, por ejemplo, a Pskov, surge una pregunta similar, especialmente cuando se entera de que había muchas más iglesias en el territorio del Kremlin que ahora. Es decir, una vez que todo el territorio cercado por el muro del Kremlin estaba cubierto de iglesias? ¿Para qué?

La respuesta a esta pregunta es solo si no se piensa en el componente religioso, porque las iglesias y los monasterios sirvieron no tanto para fines religiosos como para fines comerciales. Y cada iglesia era el centro de negocios de alguien, la oficina legal, la oficina del notario, etc. Al darme cuenta de esto, caminaba por Novgorod, como por cualquier otra pequeña ciudad rusa, donde se construyeron estos templos con cúpulas brillantes en forma de bulbos, además de por amor, por la hermosa arquitectura y la religiosidad.


Novgorod ahora es muy conveniente para los turistas que vienen de forma organizada, pero aún así recomiendo ir allí de forma independiente y pasear por la ciudad, porque en las rutas turísticas es poco probable que encuentres los interesantes graffitis en las casas u osos de madera alegres con conos, cubos de basura en la chaqueta, o, por ejemplo, el extraño Malevich de bronce en el banco.

Por cierto, Malevich se sienta al lado del Museo de arte moderno de Novgorod.

Una sorprendente combinación del estilo arquitectónico de las catedrales de Novgorod con la arquitectura monumental Soviética es el teatro dramático Dostoievski, que está cerca del Kremlin, pero no en el lugar más turístico. Sí, su apariencia ahora deja mucho que desear, pero personalmente me da un gran placer conocer edificios tan inusuales.

Y si queda tiempo o tiene un día extra en reserva, entonces el Museo de arquitectura de madera rusa al aire libre "Vitoslavlitsy", que está al sur de la ciudad, no te lo puedes perder. Es un lugar único donde se recogen ejemplos de iglesias de madera, utensilios y casas campesinas rusas de diferentes siglos.

Justo detrás de Vitoslavlitsy, hay otro monumento arquitectónico, es el monasterio masculino Yurievski. Definitivamente vale la pena visitarlo y, por cierto, allí mismo, justo en el monasterio, en el refectorio se puede comer una deliciosa y bastante económica comida rusa tradicional.

Saludos a todos y espero que después del final de la pandemia, alguien quiera visitar Novgorod.



Olya es nuestra más reciente colaboradora. Es rusa aunque creció en Kazajistán, crítica de arte, snowboarder y un poco payasa.

Escribe ella misma sus articulos en español, idioma que lleva aprendiendo desde hace poco más de 8 meses. LO QUE LEES! Impresionante.

Puedes seguirla en ig @olya.dice y seguir sus divertidos vídeos donde practica su español.

Gracias Olya, ya tenemos más ganas de conocer este enorme e intrigante país.

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