Montenegro, la perla del Adriático

Montenegro es un pequeño país algo desconocido y relativamente explorado, que hace relativamente poco, ha empezado a desarrollar su infraestructura y oferta turística.

Comparado con el resto de países de la antigua Yugoslavia, Montenegro no obtuvo su independencia hasta 2006, tras una crudísima y televisada guerra.   Todos estos motivos nos motivaron a conocer este interesante destino.



Y así fue! Montenegro nos maravilló! Su población fue muy acogedora y entiende el turismo como una gran oportunidad para el crecimiento de su país, así nos explicaban la gente local con la que habláblamos.

Su aeropuerto internacional se encuentra en Podgorica, su capital. Pero nuestra elección fue volar a Dubrovnik y poder entrar así directamente a la Bahía de Kotor con un coche alquilado. Esta bahía ha sido la que le ha dado la mayor fama a Montenegro y es que no es para menos: el fiordo más meridional de toda Europa, que se cuela tierra adentro hasta casi 30km.

Fue una maravilla recorrerlo conduciendo haciendo paradas por sus pintorescos pueblos, aprovechando para bañarnos en sus cristalinas aguas a lo largo del bonito recorrido. 


Las poblaciones que no te puedes perder son Perast y Kotor. Ambas tienen un aire mediterráneo, tienen ese punto romántico que tienen las poblaciones que parecen haberse detenido en el tiempo por su sosegado ritmo. Mientras paseábamos encontramos artistas, pescadores, gatos callejeros, gente que vive a un ritmo pausado, ancianas que regalan sonrisas.   


Perast, situado a pie del agua literalmente, es un pueblo tan pequeño como encantador, de vida tradicional, en cuya bahía encontramos dos islas: Sveti Dorde, donde se asienta un monasterio benedictino y Gospa od Skrpjela, con una iglesia católica y un museo.

La vista es tan relajante como espectacular.


En Kotor, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, es imposible eludir la vista a sus murallas. Con un centro histórico lleno de elementos medievales, te invita a perderte por sus callejones, a acompañar a uno de sus locales bebiendo una cerveza en una agradable terraza. Y a pesar de la dureza de la ascensión, nadie debería marcharse sin subir al Castillo de St Iovan, las vistas son imperdibles, inolvidables, te roban el aliento que te queda.. Además, la arquitectura de la fortaleza te transportará a un capítulo de Juego de Tronos!

Más allá de esta bahía de merecida fama, Montenegro cuenta con 4 parques nacionales, de los que se dice ofrecen unos de los paisajes más bonitos de toda Europa. Nosotros escogimos por cercanía el Lago de Skadar, que recorrimos en una embarcación, sin masificaciones, respirando y disfrutando tranquilamente de la bella y sobrecogedora naturaleza que nos rodeaba mientras nos refrescábamos en sus aguas turquesas. Un espectáculo!



En la última etapa de nuestro viaje recorrimos algunas poblaciones de costa. En Sutomore viajamos en el tiempo a un pueblo de costa español, las inevitables comparaciones..., una bonita melancolía unida al ya muy extraño placer de ser el único turista del lugar!


Seguimos ruta por el pequeño pero más turístico pueblo de Petrovac, con sus encantadoras tabernas de pescado frente al mar, y finalizamos nuestra ruta en Budva y su curiosa playa de Sveti Stefan, una pequeña isla que antiguamente era un pueblo de pescadores pero que ahora es un hotel de 5* - así que puedes olvidarte de entrar en ella si no estás alojado allí! 


En definitiva: un país muy fácil de recorrer, con más de 100 playas y escondidas calas de agua turquesa en las que no hay aglomeraciones, una gastronomía similar a la griega y a la mediterránea-con mucho pescado fresco; naturaleza y actividades, pueblos de piedra idílicos, carreteras llenas de joyas escondidas, historia y gente amable deseosas de compartir con el mundo toda su belleza.

No esperes a que corra demasiado la voz! ;) 


Silvia Sáez es compañera de colegio, desde los seis años!!! Además de ser viajera intrépida, viaja de forma responsable, se informa, investiga y descubre rincones poco explorados de lugares tan bello como esta narrativa visual a orillas del mediterráneo. La podéis seguir en instagram y disfrutar de su delicada y bella forma de ver el mundo @silamoods .


Gracias Silvia, ya tenemos ganas de más!



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