Que la única huella que dejes al viajar sea la de tu calzado.

Actualizado: jul 23

Turismo sostenible, consciente y responsable; turismo sostenible, consciente y responsable; sostenible … estas palabras retumban en mi cabeza y me oigo a mi misma discutiendo por la calle en voz alta para compartir con vosotr@s qué significan para mí.



Lago Atitlán, Guatemala

Desde que viajo, y sobre todo desde que decidimos crear esta plataforma, reflexiono y comparto reflexiones sobre este tema con compañeras, colegas del sector y amigas que forman mi red afectiva porque al compartir, todo se hace más grande o eso creo yo. De esta reflexión nace Viajando con coco. Es una reflexión abierta y compleja, que me quita el sueño literalmente, sobre este tema que me genera tantas dudas, incomodidades, incoherencia y, a veces, me lleva a perder el norte y caer en afirmaciones nihilistas como “lo más sostenible es quedarse en casa” y seguramente no vaya desencaminada apostando por un turismo local, de proximidad pero en cuanto alguien nombra algún país remoto, se activa dentro de mí el botón de la curiosidad y me tienes investigando sobre ese lugar y pensando cómo vivirá la gente allí, cómo serán sus paisajes...

Luang Namtha, Laos

Llevo años viajando y trabajando como guía. Empecé en el sudeste asiático y américa latina hasta que me llegó la llamada de áfrica.

Trabajar de guía es trabajar pero de esto ya hablaré en otro post.

Durante todo este tiempo con la casa a cuestas, he tenido mucho tiempo para pensar, observar, experimentar y saber lo que no me gusta de viajar.

Saber lo que no te gusta es un camino hacia tu verdad.

No me gusta el turismo masivo, invasor e irrespetuoso; no me gusta el turismo que viaja como pollo sin cabeza que no sabe dónde está ni le interesa, no me gusta coleccionar países ni monumentos, ni contarlos, ni los idealizados sellos en el pasaporte que no son más que una red de privilegios, no me gusta la contaminación, ni los efectos negativos de la globalización, no entiendo el concepto souvenir Made in Cualquier parte del mundo y sólo pensar en el maltrato animal para que te hagan una foto, me mata.

En general, no me gusta el consumo rápido y barato* de cualquier industria. La vida sabe mejor a fuego lento.

*Esto es un melón que puedo abrir en otro post.

Entonces, qué haces pariendo un “blog” de viajes? Porque creo que otra forma de viajar es posible y hay muchas personas que así lo hacemos o intentamos. Y Viajando con coco pretende ser una plataforma social de viajer@s con coco en las que compartiremos consejos para viajar de forma sostenible, consciente y respetuosamente; compartiremos estilos de vida y reflexiones para crear entre tod@s ese viaje en el que la única huella que dejemos sea la de nuestro calzado.

Zanzíbar, Tanzania

38 vistas
  • Viajando con coco