Ven a visitar la Reserva Especial do Maputo, área de conservación y santuario de fauna africana.

Actualizado: jul 5


Creada en 1960, la Reserva Especial de Maputo, conocida por muchos como la Reserva de Elefantes, se encuentra en el distrito de Matutuíne, provincia de Maputo. Con una extensión de 1040 km2, su paisaje natural comprende maravillosos bosques arenosos y manglares, pantanos y dunas parabólicas con vegetación. El elefante es la especie más carismática de la Reserva, aunque los visitantes también pueden observar cebras, jirafas, hipopótamos, cocodrilos y una variedad de antílopes y aves, como la famosa águila pescadora africana. A lo largo de la costa, hay varios lugares de alojamiento preparados para recibir visitantes que desean fusionar el amor por la fauna y las inmersiones refrescantes en aguas cristalinas.

La Madre Naturaleza fue una gran artista cuando creó la vida. Tratamos de entenderla invadiendo su privacidad, buscando respuestas a nuestra curiosidad infinita, cuestionando sus obras de arte y, muchas veces, simplemente nos olvidamos de disfrutarla y contemplar su belleza, reflejada en todo su esplendor en los ecosistemas de Mozambique. Entre sus secretos mejor guardados tenemos esta increíble reserva natural, un lugar único, virgen y exclusivo, sin plagas ni contaminación humana, donde el aire es tan fresco y limpio que es difícil describirlo; ¡solo podemos disfrutarlo!


Cuando accedemos a esta maravilla de la naturaleza, la Reserva Especial de Maputo nos recibe con los restos de sus antiguos y modernos habitantes, cráneos de hipopótamos, elefantes y antílopes. Estos guardianes sagrados nos recuerdan que este paraíso les pertenece, que ya lo ocuparon y que se niegan a irse. Somos intrusos y aceptamos que los visitamos desde el respeto más profundo y sincero, sin atormentarlos, sin molestarlos, sin interferir con sus vidas. Es nuestro deber, ya sea en una reserva natural o en cualquier contexto.

Las puertas están abiertas para humanos curiosos que buscan tranquilidad, calma, paz, en sus vastas tierras, llanuras gigantes y vibraciones mágicas. Para ellos, utilizamos 4 × 4, porque las carreteras están cubiertas de arena fina y suelta, que termina fusionándose con la arena de la playa después de 30 kilómetros de ruta. Encontramos ecosistemas únicos, hasta un total de ocho, a través de la Reserva Especial de Maputo hacia el sur donde se fusiona con el Parque de Humedales Isimangaliso, Patrimonio Natural de la Unesco. Paisaje de arena que forman las dunas verdes más grandes del mundo. Sí, dunas verdes. ¿Cómo crece la exuberante vegetación en esta arena de playa? La Madre Naturaleza hace poesía cuando dibuja en el lienzo terrestre. ¡Te mereces aplausos, mamá!



La Reserva Especial de Maputo es un gigantesco jardín salvaje, donde cualquier botánico disfrutaría identificando plantas, arbustos y árboles; donde la acacia eterna, las famosas massalas y sus primas hermanas las macuácuas no están fuera del lienzo, en el que las frutas homónimas son uno de los bocadillos favoritos de los monos Vervet, pequeñas criaturas agradables, con testículos azules intensos, que toman estas frutas y las colocan en el medio del camino para que cuando un automóvil pase, explote y las abra ayudándoles a abrir su dura y rígida corteza.

Los animales de Mozambique no están solos en la apreciación de estas frutas. Para los humanos, también sirven como instrumentos de percusión u ornamento decorativo.

Estos monos Vervet son felices aquí porque su único depredador es el cocodrilo del Nilo y no representa ningún peligro ya que los tienen bien localizado cuando estos salen a hacer sus baños de sol en los lagos y pantanos de agua dulce distribuidos en las 104 mil hectáreas que tiene la reserva. Pero cuidado visitantes, no os dejéis hechizar por la belleza de sus aguas porque pueden albergar habitantes inesperados.

Los hipopótamos viven en familias, donde hay un macho dominante con su respectivo harén, y suele haber al menos una separación de 600-800 metros entre familias vecinas, ya que son muy territoriales y a pesar de su tamaño y apariencia tranquila y pacífica, son muy rápidos dentro y fuera del agua y han alcanzado la reputación de ser los mejores asesinos en África. Algunos, los más descarados, incluso pasean a pocos metros de nosotros, ignorando nuestra presencia.

Aunque no son los únicos animales herbívoros en la Reserva Especial de Mozambique y Maputo, porque ahora también han llegado los búfalos. 99 búfalos! Esta área era un lugar muy animado, llena de especies que fueron completamente exterminadas en tiempos de guerra y conquista por caza furtiva, tráfico ilegal y supervivencia. Hoy, sin embargo, es un Jardín del Edén donde encontramos un remanso de paz para aquellos de nosotros que deseamos huir de la frenética vida civilizada y donde sus habitantes legítimos disfrutan de la vida sin limitaciones ni ruido. Uno puede decidir si meditar en medio de la llanura de los elefantes, entrar en un bosque denso donde la armonía de pájaros e insectos nos transporta a cualquier película de aventuras con el título "Perdidos en la selva", buscar las llanuras de bambú, nadar en una de sus interminables playas o simplemente contemplar y reflexiona sobre la belleza de la vida. O puedes hacer como yo, pides al Universo que ponga un pangolín en el medio del camino, que me asegure su existencia porque por desgracia este entrañable animal es víctima de la caza furtiva para uso en rituales mágicos ... (Si necesitas matar algo vivo para un ritual, no es magia).

Otro capricho de la naturaleza son unos largos cuellos que asoman entre la maleza para alcanzar la comida que otros herbívoros no pueden alcanzar. Utilizan su lengua para arrebatar las hojas de las ramas de su comida favorita, las acacias. Las lenguas de las jirafas son oscuras para protegerse del sol y pueden alcanzar hasta 50 centímetros cuando se extienden. Los machos, como en los humanos, pierden el pelo en los cuernos. Sí, ¡también se quedan calvos! Y terminan adquiriendo un pelaje más oscuro que las hembras. Estos animales saben sobre el amor, porque si el amor nace dentro del corazón, ¡tienen un corazón que puede pesar hasta 12 kilos! ¡Imagina 12 kilos de amor! Lo necesitan así de grande y fuerte para que pueda bombear sangre al cerebro haciendo paso por esos largos cuellos.

Cuando pensamos en términos evolutivos, las jirafas nos recuerdan a diplodocus, dinosaurios que comienzaron a germinar cuando solo había un continente en el planeta, Pangea. La Madre Naturaleza también nos sorprendió aquí con hermosas formas de vida que se diferenciaban y mutaban en sintonía en la única placa súper terrestre dividida en dos: Laurasia y Gondwana. Es en este segundo lugar donde viven los fantasmas del pasado africano, ya que África, Antártida, India y Australia lo integraron en ese momento. Y si nos sumergimos en la semejanza de las especies animales y vegetales que actualmente encontramos en estos países, descubriríamos que hay asombrosas similitudes y curiosidades que merecen nuestra admiración. Sin embargo, es difícil imaginar estas grandes rupturas y la separación de los continentes, pero si nos mudamos al centro de Mozambique, notaremos que la separación no ha terminado, porque el Gran Valle del Rift termina aquí en este maravilloso país. En algún momento, las placas africanas y árabes se divorciarán y pondrán agua en el medio, creando un gigantesco Mar Rojo que seguramente traerá nuevas especies marinas y cambiará los hábitos de vida de aquellos que pueblan sus costas. Esperamos que estas nuevas aguas sean lugares seguros para las tortugas marinas, cada vez más amenazadas por el consumo humano, el tráfico de conchas y los plásticos en los océanos.

Los elefantes son los mamíferos terrestres más grandes del mundo y se estima que su población actual es de 250-300 especímenes en la reserva. Hoy están protegidos porque su población mundial disminuyó hasta casi el exterminio. Es difícil imaginar pero estos colosos necesitan casi 2 años (22 meses) para criar una cría y no será hasta después de varios años que volverán a reproducirse. Caminan libremente por las llanuras de la reserva, en las dunas, lagunas e incluso por la playa, porque si hay un lugar donde existe la posibilidad de verlos en el mar, es aquí. En realidad, y dado que necesitan 150 litros de agua al día, tendremos que buscarlos en áreas de playa cercanas a las lagunas de agua dulce. Son grandes deforestadores pero también reforestadores. Los árboles que encontramos rotos o caídos en medio del camino son una señal de que un elefante ha pasado por allí. Pero también son los responsables de replantar con sus heces llenas de semillas y al mismo tiempo con fertilizante. Son los reyes de la sabana. Nadie los tose ni se ríe de ellos. Firmes en sus pasos, decididos, con una memoria prodigiosa, no debemos temerlos, sino respetarlos. Si alguna vez te ves acorralado o un elefante viene a embestirte, no huyas porque te perseguirá. Tienes que ponerte de rodillas y mostrar sumisión. Él lo analizará y cuando lea ese respeto, irá de donde vino, incluso sobre sus patas traseras, retrocediendo para monitorear sus movimientos antes de perderse en la maleza.


Las costas de la Reserva Especial de Maputo se encuentra dentro de la ruta migratoria del mamífero marino más grande del planeta. Y si el elefante es el rey mamífero de la tierra, la ballena es la reina mamífero de los mares. Aquí encontramos cada año la migración de las ballenas jorobadas, dejan las frías aguas antárticas para llegar a los cálidos mares indios para procrear o dar a luz. Entre saltos y piruetas, encontraremos grandes masas oscuras, de hasta 17 metros de largo, saltando sobre la superficie del mar. Vienen llenas de energía y bien alimentadas. Algunas buscarán algo de diversión al elegir al mejor padre para su cría y otras darán a luz a un ballenato que cuidarán con vehemencia.

¿Qué conclusión sacas de la Reserva Especial de Maputo mientras lo lees? Para mí, es el lugar maravilloso, un "templo natural" que atrajo a los animales más impresionantes de Mozambique, donde cualquier escritor de ciencia ficción podría cambiar rápidamente el género de sus obras, porque lo que sucede aquí también es magia, magia de la buena. Y todo es posible aquí, imagínate encontrar una manada de elefantes refrescándose en el mar mientras la matriarca del grupo observa el horizonte controlando que no haya peligros a la vista y de repente, al fondo dando saltos aparece su especie gemela en el agua, las ballenas jorobadas. ¿Podemos pedirle más de la madre naturaleza? Ven y descubre esta tierra perdida que ha sido olvidada por la memoria de la humanidad.


Jose Retamal, es guía en África Austral y vive en Mozambique. Si quieres descubir más sobre esta indómita tierra, puedes leer su libro TATÁ MULUNGO. “Una sola vida y escribiéndola en Mozambique, hacienda lo que apasiona, en conexión con la naturaleza y sus joya y habitants más auténticos, te vienes?”

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